Enfermedades
Enfermedad renal y salud del corazón: cómo se relacionan y cómo proteger ambos
La enfermedad cardíaca es la causa de muerte más frecuente entre las personas con enfermedad renal, según el NIDDK. La respuesta corta: ambas afecciones comparten las mismas causas principales —la diabetes y la presión arterial alta— y cada una empeora a la otra, así que los mismos pasos protegen a las dos. Mantener la presión arterial, el azúcar en sangre y el colesterol en su rango, tomar los medicamentos tal como se los recetaron, mantenerse activo y no fumar reduce la carga sobre su corazón y sus riñones. Esta guía explica cómo se relacionan, qué pruebas importan y cuándo pedir ayuda.
Esta guía ayuda a comprender términos y preparar preguntas. No puede diagnosticar ni indicar cambios de tratamiento. Busque atención médica local ante síntomas urgentes o graves.
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Tres ideas importantes
- La enfermedad cardíaca es la causa de muerte más frecuente entre las personas con enfermedad renal, y el riesgo aumenta a medida que disminuye la función renal.
- La enfermedad renal y la enfermedad cardíaca comparten las mismas causas principales —la diabetes y la presión arterial alta— y cada afección empeora a la otra, así que proteger una protege la otra.
- Los mismos hábitos y medicamentos protegen ambos órganos: mantenga la presión arterial, el azúcar en sangre y el colesterol en rango, tome los medicamentos recetados, no fume y muévase casi todos los días.
Cómo se relacionan la enfermedad renal y la enfermedad cardíaca
La enfermedad renal y la enfermedad cardíaca se alimentan mutuamente de dos maneras. Primero, comparten las mismas causas principales. La diabetes mantiene el azúcar en la sangre en niveles que dañan los pequeños vasos sanguíneos de todo el cuerpo, incluidos los de los riñones y el corazón. La presión arterial alta empuja contra las paredes de los vasos hasta que se endurecen y se estrechan. El tabaquismo, el exceso de peso, la inactividad física y los antecedentes familiares de enfermedad cardíaca o renal temprana aumentan el riesgo de ambas.
Segundo, cada afección empeora directamente a la otra. Los riñones sanos eliminan por la orina el exceso de sal y agua de la sangre. Cuando los riñones están dañados, ese líquido permanece en los vasos sanguíneos y eleva la presión arterial, lo que obliga al corazón a trabajar más. La caída de la función renal también altera la manera en que el cuerpo maneja las grasas de la sangre, y los riñones dañados aumentan la posibilidad de que se acumule líquido en los pulmones. El resultado es un círculo: la enfermedad cardíaca empeora la renal, y la enfermedad renal empeora la cardíaca.
Una señal de alerta temprana conecta directamente las dos: la albúmina en la orina. Que cantidades pequeñas de albúmina (una proteína) se filtren a la orina significa que los diminutos filtros de los riñones están dañados, y también es un signo de que los vasos sanguíneos de otras partes del cuerpo, incluidos los que alimentan al corazón, pueden estar bajo tensión. Por eso la prueba de albúmina en orina que le ordena su médico (uACR) importa para su corazón además de para sus riñones.
La enfermedad renal también cambia la sangre misma y la forma en que el cuerpo maneja los minerales, y ambas cosas llegan al corazón. Los riñones dañados producen menos de la hormona que indica al cuerpo fabricar glóbulos rojos, lo que puede provocar anemia: menos glóbulos rojos para transportar oxígeno, de modo que el corazón bombea con más fuerza para compensarlo. Los cambios de minerales y hormonas en la ERC avanzada pueden endurecer los vasos sanguíneos con el tiempo. Nada de esto ocurre de la noche a la mañana, y precisamente por eso el tratamiento temprano rinde sus frutos. Si el cansancio lleva tiempo aumentando, lea nuestra guía sobre la anemia y la ERC y coméntelo en su próxima consulta.
Diabetes
Presión arterial alta
Tabaquismo
Exceso de peso e inactividad física
Antecedentes familiares de insuficiencia renal o de enfermedad cardíaca temprana
Pruebas que vigilan su corazón y sus riñones
Como la enfermedad renal inicial y la cardíaca inicial rara vez causan síntomas, son las pruebas las que vigilan por usted. La mayoría son análisis de sangre u orina de rutina y un tensiómetro; nada invasivo.
Para sus riñones, dos pruebas son las más importantes. Un análisis de sangre estima qué tan bien filtran sus riñones, llamada TFGe (tasa de filtración glomerular estimada). Una prueba de orina mide la albúmina, llamada uACR. Juntas muestran si su función renal se mantiene estable y si los filtros dejan pasar proteínas.
Para su corazón, su médico le controlará la presión arterial en las consultas y quizás ordene un análisis de colesterol (perfil lipídico) y una prueba de azúcar en sangre como la hemoglobina A1c, sobre todo si tiene diabetes o prediabetes. Si algo no cuadra, otras pruebas del corazón —como un ECG, un registro de la actividad eléctrica del corazón, o una ecografía del corazón— pueden mostrar cómo funcionan el músculo y las válvulas.
Otra cosa que debe esperar: si un resultado sale alterado, el paso habitual es repetir la prueba para confirmarlo, porque una sola lectura anormal no es un diagnóstico por sí misma. Pida copias de sus resultados y guárdelas juntas: la tendencia a lo largo del tiempo importa más que cualquier cifra aislada.
TFGe — qué tan bien filtran sus riñones
uACR — si la albúmina se filtra a la orina
Presión arterial — su meta personal y dónde se sitúan sus lecturas habituales
A1c — el promedio de azúcar en sangre de los últimos dos o tres meses
Colesterol — en especial el LDL, el tipo que se acumula en las paredes de los vasos
Hábitos que protegen los dos órganos a la vez
La buena noticia de un problema compartido es que las soluciones se solapan. Rara vez necesita un plan para el corazón y otro aparte para los riñones: casi todos los días, las mismas decisiones sirven para los dos.
Mantenga la presión arterial en su rango meta. Tómese la presión en casa si su médico se lo recomienda y lleve el registro a las consultas. Reducir la sal ayuda a la mayoría de las personas; vea nuestra guía sobre el sodio y la ERC.
Siga un patrón de alimentación equilibrado que pueda sostener: verduras, frutas, alimentos ricos en fibra y proteínas magras en las porciones que le indicó su médico o su dietista renal. Si además tiene límites de potasio o de fósforo, un dietista renal puede ajustar el plan para que siga cuidando su corazón.
Muévase casi todos los días. Caminar cuenta. Pregunte qué cantidad es segura para usted; incluso los ratos cortos se acumulan.
Si fuma, dejar de fumar es la mayor protección que puede darle a su corazón y a sus riñones. Pida apoyo para dejarlo: a menudo hacen falta varios intentos.
Limite el alcohol, procure dormir bien y tome los medicamentos tal como se los recetaron: saltarse el medicamento de la presión es un motivo frecuente de lecturas que suben.
Una advertencia sobre los sustitutos de la sal: muchas sales «ligeras» o bajas en sodio reemplazan el sodio por cloruro de potasio. Si su médico también le pidió limitar el potasio, no use estos productos sin consultarlo antes; vea nuestra guía sobre el potasio y la ERC. Y si ya tiene un límite de líquidos, ese límite también protege su corazón: no lo cambie por su cuenta.
La perfección no es la meta. Un registro de presión arterial mayormente en rango, unas caminatas por semana y una comida menos salada al día mueven los dos órganos en la dirección correcta. Elija el cambio que le resulte más fácil y empiece por ahí.
Medicamentos que suelen hacer doble función
Varios grupos de medicamentos protegen el corazón y los riñones a la vez, y su médico elige entre ellos según sus análisis, su presión arterial y sus demás afecciones. Ninguno es automáticamente adecuado para todas las personas: la idea es preguntar cuáles aplican a usted.
Los IECA (nombres que terminan en -pril) y los BRA (nombres que terminan en -sartán) bajan la presión arterial y reducen la fuga de albúmina de los filtros renales. Se usan mucho en la ERC, sobre todo cuando la albúmina en orina está alta.
Las estatinas bajan el colesterol LDL. Muchos adultos con ERC son candidatos, porque la enfermedad renal aumenta el riesgo de infarto y de accidente cerebrovascular.
Los inhibidores de SGLT2 se desarrollaron como medicamentos para la diabetes y ahora también se recetan para frenar la ERC y proteger el corazón en muchas personas.
Pueden añadirse otros medicamentos para la presión si una sola pastilla no basta. Es algo común y esperado, no una señal de fracaso.
La elección de medicamentos depende de su estadio renal, de sus resultados de orina y de todo lo demás que toma. Lleve la lista completa —incluidos los suplementos— a cada consulta, y nunca comience ni suspenda uno de estos medicamentos por su cuenta.
Síntomas del corazón: cuándo actuar de inmediato y cuándo llamar el mismo día
Llame al 911 (o al número de emergencias local) de inmediato si tiene:
Los síntomas de infarto y de accidente cerebrovascular pueden aparecer de repente. No maneje usted mismo si puede evitarlo: las tripulaciones de la ambulancia pueden iniciar el tratamiento de camino a la emergencia.
Dolor, presión u opresión en el pecho que dura más de unos minutos, o que va y viene
Dolor o molestia en uno o ambos brazos, la espalda, la mandíbula, el cuello o el estómago
Falta de aire, con o sin molestia en el pecho
Sudor frío, náuseas o mareo repentino
Entumecimiento o debilidad súbitos, sobre todo de un lado del cuerpo; dificultad para hablar; caída de la cara; dificultad repentina para ver o caminar
Estos signos pueden presentarse de otra manera en las mujeres, en las personas mayores y en quienes tienen diabetes: puede faltar el dolor de pecho y aparecer en cambio falta de aire, náuseas o dolor de mandíbula y de espalda. Ante la duda, llame. Una falsa alarma siempre es mejor que una demora.
Si el operador de emergencias le aconseja tomar aspirina mientras espera, siga su indicación. No maneje usted mismo al hospital si hay ambulancia disponible y no tome ningún medicamento por decisión propia antes de que llegue la ayuda.
Llame a su médico el mismo día si tiene:
Hinchazón nueva o creciente en las piernas, los tobillos o alrededor de los ojos
Un aumento repentino de peso de dos libras (un kilo aproximadamente) o más en uno o dos días
Falta de aire nueva al estar acostado, o despertarse sin aire por la noche
Lecturas de presión arterial muy por encima de su meta en controles repetidos, sin síntomas de emergencia
Un cambio claro en cuánto orina
Estos pueden ser signos de acumulación de líquido, que sobrecarga el corazón y los riñones. A menudo se resuelven con una llamada telefónica y un plan para el mismo día.
Pregunte con antelación a su equipo de atención qué quiere que haga si alguna vez le duele u oprime el pecho, y tenga una lista de medicamentos actualizada a mano.
Trabajar con un solo equipo para dos órganos
Los nefrólogos, los cardiólogos, los médicos de atención primaria, los educadores en diabetes y los dietistas renales ven la misma imagen desde ángulos distintos. La atención funciona mejor cuando comparten un solo plan, y usted es quien lo lleva entre consultas.
Algunos hábitos lo facilitan. Mantenga una sola lista actualizada de sus medicamentos y suplementos. Lleve un registro simple de sus tomas de presión arterial en casa. Pregunte cómo manejar los días de enfermedad, porque los vómitos o la diarrea alteran su balance de líquidos y cambian el efecto de sus medicamentos para la presión y los riñones; muchos equipos dan a los pacientes una lista corta de medicamentos que pueden pausar durante una enfermedad grave, pero pause solo lo que le hayan indicado pausar. Y lleve sus preguntas a cada consulta para que las importantes queden respondidas.
Las tres preguntas de arriba —su riesgo personal, qué medicamentos hacen doble función y sus cifras meta— son un buen comienzo. Los cambios pequeños y constantes en el control de la presión y del azúcar en sangre hacen más por los dos órganos a lo largo de los años que cualquier arreglo dramático aislado.
Para su próxima consulta
Preguntas que vale la pena llevar
- 01¿Cuál es mi riesgo personal de enfermedad cardíaca y qué factor de riesgo debo trabajar primero?
- 02¿Alguno de mis medicamentos actuales protege a la vez mi corazón y mis riñones?
- 03¿Qué cifras de presión arterial, colesterol y azúcar en sangre debo alcanzar según mi función renal?
Preguntas frecuentes
Respuestas claras a búsquedas frecuentes
¿Tener enfermedad renal significa que tendré enfermedad cardíaca?
No: significa que su riesgo es mayor, así que la prevención importa más. La enfermedad cardíaca es la causa de muerte más frecuente entre las personas con enfermedad renal, pero muchas personas con ERC nunca la desarrollan. Controlar la presión arterial, el azúcar en sangre y el colesterol, no fumar y mantenerse activo reduce el riesgo de forma medible en cada estadio renal.
¿Se puede revertir la enfermedad renal para proteger mi corazón?
El daño renal ya ocurrido normalmente no se revierte, pero a menudo puede frenarse o estabilizarse, y eso también protege el corazón. Cuanto antes se traten los factores de riesgo, más función renal conserva y menor es la carga sobre su corazón y sus vasos sanguíneos.
¿La diálisis arregla los problemas del corazón?
No. La diálisis retira el exceso de líquido y de desechos cuando los riñones no pueden, lo que quita carga al corazón, pero no trata los problemas de los vasos sanguíneos y del colesterol que están detrás de la mayoría de las enfermedades cardíacas. El cuidado del corazón —medicamentos, control de la presión arterial y estilo de vida— continúa durante la diálisis, y cumplir sus metas de líquidos y su calendario de tratamiento es parte de él.
¿Con qué frecuencia debo revisar mis pruebas del corazón y de los riñones?
Depende de su estadio renal y de sus otras afecciones. A muchas personas con ERC les controlan la función renal y la albúmina en orina al menos una o dos veces al año, con la presión arterial medida en cada consulta y el colesterol y el azúcar en sangre revisados según el calendario que fije su médico. Pida su calendario personal de pruebas: cambia a medida que cambian la función renal y el tratamiento.
¿El dolor de pecho siempre es un infarto?
No, pero nunca debe auto diagnosticarse. El dolor de pecho tiene muchas causas, desde el reflujo hasta un tirón muscular, pero la única manera segura de averiguarlo es la atención médica oportuna. Llame a los servicios de emergencia si el dolor dura más de unos minutos, se extiende al brazo, la mandíbula, el cuello o la espalda, o viene con falta de aire, sudoración, náuseas o mareo.
Fuentes y evidencia
Fuentes
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