Enfermedades
Cómo empezar la diálisis: qué significa y qué preguntar
La diálisis es un tratamiento que realiza parte del trabajo de filtración que los riñones ya no pueden realizar. Muchas personas comienzan la diálisis cuando la insuficiencia renal avanzada provoca síntomas o alteraciones persistentes que el equipo médico ya no puede controlar de forma segura. Esta guía explica los dos tipos principales, cómo son las primeras semanas y las preguntas que vale la pena hacer a su equipo médico.
Esta guía ayuda a comprender términos y preparar preguntas. No puede diagnosticar ni indicar cambios de tratamiento. Busque atención médica local ante síntomas urgentes o graves.
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Tres ideas importantes
- La diálisis sustituye parte del trabajo de filtración de los riñones con insuficiencia; es un tratamiento, no una cura.
- La hemodiálisis se realiza en un centro varias veces por semana; la diálisis peritoneal se hace en casa, a menudo durante la noche.
- El primer tratamiento es un periodo de adaptación, no una prueba. Informe de los síntomas, haga preguntas y deje que el equipo ajuste el plan.
- Algunos síntomas requieren atención urgente o una llamada el mismo día. Nunca se salte una sesión por su cuenta sin la orientación de su equipo médico.
Qué significa empezar la diálisis
La diálisis es un tratamiento que realiza parte del trabajo de filtración que los riñones ya no pueden realizar. No es una cura para la enfermedad de base, pero puede ayudarle a vivir con la insuficiencia renal. Muchas personas comienzan la diálisis cuando la insuficiencia renal avanzada provoca síntomas como cansancio, náuseas, hinchazón o un resultado de análisis de sangre preocupante.
Existen dos tipos principales. La hemodiálisis filtra la sangre mediante una máquina, normalmente en un centro de diálisis unas tres veces por semana, en sesiones de tres a cinco horas. La diálisis peritoneal utiliza el revestimiento del abdomen como filtro natural, con intercambios de líquido que se realizan en casa, a menudo durante la noche con una máquina.
El tipo adecuado depende de su salud general, de si dispone de un vaso sanguíneo adecuado para el acceso, de su rutina diaria y de cuánto apoyo tiene en casa. No existe una única opción mejor para todos; su equipo médico puede explicarle las ventajas y desventajas de cada una.
Cómo prepararse antes de comenzar
La preparación suele comenzar semanas o meses antes de la primera sesión. Para la hemodiálisis, la mayoría de las personas necesitan un acceso vascular, normalmente una fístula arteriovenosa en el brazo, creada mediante una pequeña cirugía y a la que se da tiempo para que madure. La diálisis peritoneal requiere un catéter colocado en el abdomen, además de formación para realizar los intercambios de forma segura en casa.
Su equipo médico también puede ajustar los medicamentos, revisar su dieta y preguntar sobre vacunas y planes de viaje. Un dietista renal puede ayudarle a adaptar su alimentación al tratamiento, porque las necesidades de líquidos, sodio, potasio y fósforo cambian cuando comienza la diálisis.
Lleve a las citas una lista de preguntas. Algunas útiles son: ¿Qué tipo de diálisis se adapta a mi salud y a mi rutina? ¿Cuándo debe crearse mi acceso? ¿A quién llamo si tengo síntomas entre sesiones? ¿Qué debo esperar en la primera semana?
Qué ocurre el primer día de diálisis
Su primer tratamiento es un periodo de adaptación, no una prueba de lo bien que lo hará. El personal ha acompañado a muchas personas en este proceso y está preparado para responder a sus preguntas. La mayoría de los centros comienzan con una recepción: le pesan, le miden la presión arterial y el pulso, y examinan su acceso antes de conectar nada.
En la hemodiálisis, se sienta en un sillón reclinable. Una enfermera limpia su acceso y conecta dos agujas o un catéter a la máquina, que filtra su sangre durante la sesión. Puede leer, usar el teléfono o dormir mientras la máquina trabaja. Un técnico o una enfermera controla su presión arterial con regularidad y ajusta la máquina si no se siente bien.
En la diálisis peritoneal, el primer día puede ser un día de formación en lugar de un día de tratamiento, especialmente si su catéter se colocó recientemente. Aprende a calentar el líquido y a realizar los intercambios, a mantener limpio el lugar de salida del catéter y a reconocer los problemas. Una enfermera permanece con usted hasta que se sienta seguro realizando los pasos.
Es normal sentir algunas molestias el primer día. Con la hemodiálisis puede sentirse mareado, con náuseas o sufrir calambres musculares mientras se elimina el líquido. Con la diálisis peritoneal puede sentir plenitud o presión cuando el líquido llena el abdomen. Avise al personal; pueden ralentizar la máquina, ajustar la cantidad de líquido o cambiarle de posición para ayudarle.
Después de la sesión, levántese lentamente. La presión arterial puede bajar justo después del tratamiento y puede sentirse inusualmente cansado el resto del día. Es normal. Muchas personas se sienten mejor en unas pocas sesiones, a medida que su cuerpo se adapta, y el equipo ajusta la prescripción sobre la marcha.
Cómo son las primeras semanas
Las primeras semanas son un periodo de adaptación. El cansancio es la queja más común, junto con náuseas leves, calambres o problemas para dormir. La mayoría de estas molestias suele mejorar a medida que su cuerpo se adapta y su equipo médico ajusta el tratamiento, los objetivos de líquidos y los medicamentos.
También es normal sentirse abrumado, ansioso o decaído. La diálisis cambia las rutinas, la energía y, a veces, los planes de trabajo o de viaje. Muchas personas descubren que les ayuda llevar un diario breve de síntomas, anotar las preguntas antes de las citas y hablar con un trabajador social renal o un psicólogo.
La mayoría de las personas siguen trabajando y viajando, y mantienen una vida activa y plena con diálisis. Los tratamientos requieren planificación, pero no definen todo en su vida. Su equipo médico, dietista y trabajador social están para ayudarle a construir una rutina en torno a su horario real.
Síntomas de emergencia: cuándo actuar de inmediato y cuándo llamar
Algunos síntomas requieren actuar de inmediato, otros requieren una llamada el mismo día y otros pueden esperar a su próxima cita. Conocer la diferencia puede evitar tanto el pánico como una demora peligrosa.
Acuda a urgencias ahora
Dolor, presión u opresión en el pecho
Dificultad para respirar o falta de aire nueva o que empeora
Desmayo, confusión o un cambio en su nivel de alerta
Sangrado del acceso que no se detiene con presión firme
Una convulsión o un dolor de cabeza intenso y repentino
Llame hoy a su centro de diálisis o a su médico
Fiebre o escalofríos
Enrojecimiento, calor, hinchazón o secreción alrededor del acceso vascular o del catéter
Molestias abdominales nuevas o cambios en el líquido de diálisis peritoneal que no van acompañados de fiebre
Aumento repentino de peso de varios kilos en uno o dos días, o hinchazón intensa
Vómitos que le impiden comer o tomar los medicamentos
Una lectura de presión arterial muy alta en casa
Señales de alerta de peritonitis
La peritonitis es una infección grave del revestimiento del abdomen que puede ocurrir con la diálisis peritoneal. Los primeros signos más comunes son líquido de diálisis turbio, dolor o sensibilidad abdominal, fiebre y náuseas. Que el líquido se vuelva turbio suele ser lo primero que las personas notan.
Qué puede esperar hasta su próxima consulta
El cansancio leve, los calambres ocasionales después del tratamiento, los pequeños cambios en el apetito o los problemas para dormir merecen mencionarse en su próxima cita, pero no son emergencias. Ante la duda, llame. Su centro prefiere responder una pregunta rápida a enterarse de un problema más tarde.
Si falta a una sesión o el tratamiento se interrumpe
No decida por su cuenta saltarse una sesión, aunque se sienta bien. Sentirse mejor no significa que los desechos y el líquido hayan desaparecido. Las toxinas y el exceso de líquido se acumulan entre tratamientos, y varias sesiones perdidas seguidas pueden poner en peligro su vida.
Si sabe que faltará a un tratamiento, llame al centro lo antes posible. El personal puede reprogramarlo, ajustar el plan e indicarle qué vigilar entre sesiones, como límites temporales de líquidos o de ciertos alimentos. Si ya ha faltado a una sesión, llame y sea honesto al respecto; le ayudarán a retomar el horario.
Las interrupciones planificadas e imprevistas ocurren: un festivo del centro, mal tiempo, problemas con la máquina o una emergencia familiar. Los centros de diálisis tienen planes de respaldo, y los programas de diálisis peritoneal domiciliaria mantienen suministros extra y enseñan intercambios manuales para cortes de electricidad o fallos de la máquina. Pregunte a su equipo por su plan antes de necesitarlo.
Viajar es posible con planificación. Para la hemodiálisis, organice con antelación un centro en su destino; su centro habitual puede coordinarlo. Para la diálisis peritoneal, organice la entrega de suministros o un plan temporal de intercambios antes de partir. Entregue su itinerario a su equipo.
Para su próxima consulta
Preguntas que vale la pena llevar
- 01¿Qué ocurre durante mi primer tratamiento y quién estará conmigo?
- 02¿Qué síntomas debo comunicar de inmediato y cuáles pueden esperar?
- 03Si falto a una sesión, ¿qué quiere mi equipo médico que haga?
Preguntas frecuentes
Respuestas claras a búsquedas frecuentes
¿Cuánto dura cada tratamiento de diálisis?
Las sesiones de hemodiálisis suelen durar de tres a cinco horas y se realizan unas tres veces por semana en un centro, aunque algunas personas hacen hemodiálisis en casa. La diálisis peritoneal se realiza a diario, a menudo durante la noche, con una máquina mientras duerme. Su horario exacto depende del tipo de diálisis, del tamaño de su cuerpo y de la función renal restante.
¿Duele la diálisis?
El tratamiento en sí no suele ser doloroso, pero las agujas que se usan en la hemodiálisis pueden pinchar, y algunas personas sienten calambres, mareos o náuseas mientras se elimina el líquido. La diálisis peritoneal puede causar sensación de plenitud o molestias cuando entra el líquido. Comunique las molestias a su equipo; a menudo pueden ajustar el tratamiento para reducirlas.
¿Cómo se siente el primer tratamiento de diálisis?
La mayoría de las personas se sienten cansadas, a veces mareadas o un poco nauseosas, especialmente durante las primeras sesiones de hemodiálisis mientras se elimina el líquido. Con la diálisis peritoneal puede sentir plenitud o presión cuando el líquido entra en el abdomen. Estas sensaciones suelen desaparecer en pocas sesiones a medida que su cuerpo se adapta y el equipo ajusta la prescripción.
¿Puedo seguir trabajando y viajando mientras estoy en diálisis?
Sí, muchas personas lo hacen. Puede planificar las sesiones de hemodiálisis en torno a su horario laboral, usar centros en otras ciudades durante los viajes o elegir la diálisis peritoneal domiciliaria para tener más flexibilidad. Informe a su equipo médico de sus planes para que puedan organizar el tratamiento en su destino y pedir los suministros con antelación.
¿Qué debo hacer si falto a una sesión de diálisis?
Llame a su centro lo antes posible. No se la salte por su cuenta porque se sienta bien: los desechos y el líquido se acumulan entre tratamientos. El personal puede reprogramarle, ajustar el plan e indicarle qué vigilar entre sesiones. Una sesión perdida suele ser manejable con una llamada; varias seguidas son peligrosas.
¿Qué ocurre si interrumpo la diálisis?
Interrumpir la diálisis es una decisión seria porque los desechos y el líquido se acumulan rápidamente, lo que puede poner en peligro la vida en cuestión de días o semanas. Hable primero con su equipo médico. Pueden explicarle qué esperar y comentar las opciones de cuidados de soporte para que pueda tomar una decisión informada con las personas de su confianza.
¿Cuánto tiempo puede vivir una persona con diálisis?
Esto varía mucho según la edad, la salud general y la causa de la insuficiencia renal. Muchas personas viven con diálisis durante años, y algunas durante mucho más tiempo. Los resultados son individuales; su equipo médico puede ofrecerle una orientación basada en su situación concreta, no un número general.
Fuentes y evidencia
Fuentes
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